Bienvenida diversidad

Los lenguajes, los timbres y los objetivos son bien distintos en este grupo de flamantes discos. Aun así, se dan rasgos comunes: el carácter meramente instrumental de tres de ellos y la denominación en inglés para el título de los últimos dos, inusual para ediciones argentinas. Recuerden que, si se tientan, pueden escucharlos a través del link que se agrega al final de cada reseña (y así formarse sus propias opiniones).


Tanguidad explícita
Ni la voz ni la técnica de Daniel Fiorentino son atributos que deslumbren. Sin embargo, algo de su canto sintoniza con el espíritu del tango tradicional, como conviene a los objetivos del álbum. Acompañado por Víctor Lasear en guitarra y Gustavo Corrado en piano, logra recrear climas bien distintos: desde el grotesco de El que atrasó el reloj hasta la evocación de Cafetín de Buenos Aires. El espejo de las comparaciones puede resultar odioso cuando aborda clásicos de la talla de Malena, Naranjo en flor o Como dos extraños. Tal vez por eso, se lo disfruta más en Gol argentino (rareza que integró el repertorio de Edmundo Rivero) o en las novedades que implican Milonga hereje y Sueños perdidos. La Cuadrilla Cultural Tanguera, editado por Lomas Records, 2020. Link para escucharlo


Universo spinetteano
En su primer disco solista, el músico tucumano Leandro Díaz Romero saca a relucir sus dotes de cantautor. En ese plan, el integrante del dúo pop José Miel logra desplegar un tono propio para ocho canciones que aluden a dimensiones profundas, muchas veces relacionadas con la sensibilidad, la reflexión y el autoconocimiento. Lo hace con una dicción clara, sin apuro, sobre bases rítmicas cambiantes, entre las que abunda un amable medio tiempo. Y, si bien él mismo se acompaña con diferentes instrumentos en cada una de las pistas, recibe el aporte de varios colegas, como su hermano Sebastián en guitarras y coros, Joaquín Franco en batería o Nicolás Feu en batería y percusión. Canto al viento, edición del autor, 2020. Link para escucharlo


Ocho elocuentes cuerdas
¿Cuánto puede decir una guitarra? Aunque la respuesta sea imposible o cercana al infinito, discos como este se ubican entre las concreciones más frondosas. No tanto por cantidad, sino por calidad (o calidades), lo de Claudio Ceccoli sorprende, fascina y, tal como anuncia el título del álbum, nos lleva a otros lugares. Más allá de algunas formas folclóricas, es un lenguaje original lo que predomina en las nueve piezas, todas escritas e interpretadas 100% por el propio Ceccoli con una guitarra de ocho cuerdas (dos más que las habituales). Ejemplos de esa identidad podrían ser las series de notas pulsando trastes muy cercanos a la boca del instrumento o unos trémolos que parecen contestarles, tanto en el primer como en el último tema. Viajes, edición del autor, 2020. Link para escucharlo


Ritmos bradicárdicos
Languidez, repetición, estadíos. Los caminos que recorre el piano de Sebastián Volco en este álbum tienen mucho de esos tres conceptos. En las once composiciones propias que lo integran se perciben ciclos ora densos y pesados, ora más livianos y ágiles, a veces con estéticas que remiten a la música clásica. Tempos de poca amplitud y el carácter casi exclusivamente pianístico del trabajo (apenas se suman algunos efectos o cantos guturales en unos pocos pasajes) generan una sensación de monotonía. De hecho, el texto promocional del disco habla de un enfoque “minimalista e hipnótico”, así como de cierto carácter premonitorio del mundo que nos esperaba (fue grabado poco antes del inicio de la cuarentena). Living inside, edición del autor, 2020. Link para escucharlo


Las partes y el todo
Al menos desde lo artístico, el primer disco solista de Sebastián Loiácono no podía ser más satisfactorio. El saxofonista argentino se explaya allí de lo lindo como voz cantante de un ensamble compacto, pero que sabe dejar lugar a diálogos más restringidos o solos. Los resultados se explican, en buena medida, por el equipo que pudo reunir: Harold Danko al piano, Jay Anderson en contrabajo y Jeff Hirshfield en batería, todos estadounidenses y expertos en jazz. Como invitados, se suman el saxofonista Rich Perry y el trompetista Mariano Loiácono (hermano de Sebastián) en un tema cada uno. Juntos arman deliciosos entramados para un repertorio en el que predominan standards estrenados entre 1945 y 1962. Happy Reunion, editado por Rivorecords, 2020. Link para escucharlo

Textos de las reseñas: Carlos Bevilacqua

Publicado el 8-9-2020.